¿Teletrabajo o más trabajo?

La llegada del teletrabajo ha traído consigo una serie de ventajas como la mayor flexibilidad horaria o la conciliación entre la vida familiar y profesional. Sin embargo, en la actualidad son muchos los pacientes que acuden a consulta con sintomatología ansiosa, decaimiento o irritabilidad derivada de la manera en que afrontan esta modalidad de trabajo. Estas personas manifiestan sentimientos de aislamiento, soledad, dificultades para desconectar o sedentarismo entre otras.
si no se gestiona bien, trae consecuencias para la salud física y mental
Rutinas como arreglarse, desayunar en la calle, interactuar con los compañeros, desconexión del trabajo una vez que salen de la oficina o la separación del entorno laboral y familiar, han sido sustituidas por hábitos como la conexión permanente que favorece trabajar más horas de lo habitual, la fatiga visual, la falta de interacciones sociales, el sedentarismo o el descuido personal al no sentirse obligados a salir de casa.
el problema radica en la manera de gestionar la actividad laboral
Esta conexión permanente y por ende el exceso de trabajo viene determinado en la mayoría de las ocasiones, por temor a que el trabajo no se vea reconocido ante la falta de supervisión presencial. Esta circunstancia genera un nivel de autoexigencia con el fin de mostrarse productivos para obtener una valoración positiva por parte de los superiores, valoración que anteriormente se obtenía a través del contacto físico y la supervisión.
rasgos perfeccionistas u obsesivos de personalidad, generan altos niveles de estrés
Sin embargo, adaptarse positivamente a esta modalidad laboral depende de la personalidad y la manera de gestionarlo. Para muchas personas con rasgos perfeccionistas o alto sentido de la responsabilidad, se ha convertido en una experiencia altamente estresante. Para paliar los efectos negativos que conlleva el teletrabajo hay algunas medidas que podemos tomar:
- Crear un ambiente cómodo desde el que trabajar así como poner límites a las personas con las que convives, para que respeten tu espacio laboral y evitar las interrupciones.
- Establecer un horario de comienzo y finalización del trabajo, es decir, a una determinada hora desconectar.
- Hacer pausas dentro de ese horario para levantarse y realizar estiramientos. No dedicar esas pausas a realizar labores domésticas.
- Respetar el tiempo de ocio, dándole contenido, que no suponga seguir pensando en la actividad laboral.
- No perder el contacto con los compañeros para facilitar la interacción y el trabajo en equipo.
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