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Así te sientes, así comes

Ansiedad y estrés

Situaciones como una crisis laboral, una ruptura sentimental, la anticipación de un suceso desagradable o el miedo a padecer alguna enfermedad son frecuentes que desaten estos estados emocionales.

Ante estas situaciones la persona puede confundir la ansiedad y el estrés con un aumento del apetito. Esto da lugar a conductas impulsivas como el picoteo o los atracones, que  generan tranquilidad a corto plazo pero que a la vez  impiden mantener pautas de alimentación saludables. Por lo general se recurre a alimentos crujientes como por ejemplo los snacks en bolsa.

la cronicidad de estos estados conducen a la obesidad

Cuando la ansiedad o el estrés son puntuales muchas personas recurren a la ingesta en momentos concretos, pero si es crónica lleva inevitablemente al incremento progresivo del peso y por ende a problemas de obesidad.

Sintomatología depresiva

La depresión es una enfermedad que se caracteriza por la pérdida de interés para realizar cualquier actividad y la incapacidad para disfrutar. Se acompaña de síntomas como sentimientos de inutilidad y/o culpa, insomnio, aumento o pérdida del apetito o falta de ilusión vital entre otros.

el estado anímico está relacionado con la textura de los alimentos

En estos casos se suele recurrir a alimentos estimulantes como los refrescos y postres lácteos azucarados, la bollería industrial, galletas… todos ellos por lo general de textura blanda y suave. Además son productos que nos sólo afectan negativamente a la salud física, sino también al bienestar emocional.

El enfado y el aburrimiento

Estados como el enfado o la ira suelen tener una duración temporal más limitada y por ello no alteran de forma drástica los patrones alimentarios habituales. Sin embargo, son los responsables de conductas como el atracón, donde se consume  más de lo acostumbrado. No obstante hay que estar atentos puesto que en no pocas ocasiones llevan aparejados sentimientos de frustración e insatisfacción personal que deben abordarse ya que si se mantienen en el tiempo pueden dar lugar a la obesidad.

hay que vigilar los pensamientos asociados a la ira o el aburrimiento

El aburrimiento tiene que ver con el estado de debilidad y cansancio asociado con el tiempo libre. Inconscientemente pretendemos llenar todos estos vacíos consumiendo toda clase de alimentos. Nuestros pensamientos durante los momentos en que estamos aburridos pueden constituir un factor de riesgo para el aumento de la ingesta y por ende del peso. Además el cansancio conlleva falta de actividad y sedentarismo.