Las personas delgadas también luchan

Hoy vamos a ver qué conductas y cogniciones presentan las personas que se mantienen en su peso saludable y que pueden ayudarte a reflexionar y tomar conciencia para que tú también puedas alcanzar ese objetivo que llevas tanto tiempo persiguiendo.
Mientras las personas con problemas de sobrepeso y obesidad, se guían más a la hora de comer por emociones tanto negativas como positivas (alegría, felicidad), las que se encuentras dentro de su peso saludable hacen uso de la comida por hambre, es decir, por una necesidad física, no emocional.
Estas últimas también pasan a lo largo de su vida por incremento de peso como por ejemplo en vacaciones, pero a la hora de perderlo tienen claro que una dieta les ayudará a conseguir recuperar su peso saludable. Sin embargo, las personas que sufren sobrepeso y no consiguen bajarlo culpan a la dieta, la genética, o cualquier patología del fracaso a la hora de conseguir su objetivo. Es lo que llamamos en psicología el locus de control externo.
las personas en peso saludable también se esfuerzan por mantenerlo
Influenciado por la publicidad engañosa, quien sufre obesidad se aferra al milagro de perder peso a través de los productos que ofrecen los medios de comunicación, mientras que las personas que están en normopeso saben que es una cuestión de constancia, disciplina y voluntad. Es decir, asumen que la pérdida de peso depende exclusivamente de ellos. Pero además tienen asumido que el mantenerse en forma incluye la práctica de ejercicio regular, lo que en muchas ocasiones también les supone un sacrificio como le ocurre a la persona que padece obesidad.
a muchas personas en normopeso también les cuesta mantener la rutina deportiva
El autoengaño es otra de las características que diferencia a quien sufre de obesidad y a quien no. Los primeros se convencen de que hay que aceptarse tal cual, que son felices a pesar de la autodestrucción que ello conlleva para la salud. Por desgracia la obesidad sigue considerándose a día de hoy un problema estético por gran parte de la población. Si cambiáramos este concepto sería más difícil aceptar que se es feliz estando enfermo.
la persona en peso saludable aprende a no ceder al impulso
Por último recalcar la importancia de aprender a decir NO. Las personas saludables son capaces de rechazar alimentos si no tienen hambre, no les apetece o quieren mantener su peso aunque estos alimentos hayan sido preparados “especialmente para ellos”. El negarse en estos casos se hace desde la asertividad, sin sentirse por este motivo culpables. No intentan agradar a los demás si ello les supone un perjuicio.
Las personas que están en su peso saludable también realizan esfuerzos para poder mantenerse, la diferencia radica en la manera que afrontan la situación. Entre ellas no ceder a los impulsos sabiendo que al final habrá una recompensa.